Crítica de Insidious: La Última Llave, cuarta parte de la franquicia

Crítica de Insidious: La Última Llave

Crítica de Insidious: La Última Llave,Título: Insidious, La Última Llave (Insidious, The Last Key / 2018 / USA / 103 min.)
Director: Adam Robitel
Reparto: Lin Shaye, Angus Sampson, Leigh Whannell, Josh Stewart
Guión: Leigh Whannell
Música: Joseph Bishara
Fotografía: Toby Oliver
Género: Terror sobrenatural

Vamos con la crítica de la cuarta entrega de la saga Insidious, que en este caso lleva por nombre Insidious: la última llave, película de 2018 producida por Oren Peli y James Wan.

La peli está centrada en la parapsicóloga Elise Rainier, que para los que hayáis visto las antiguas películas de la franquicia Insidious, es la encargada de lidiar con los espíritus malignos. El film empieza mostrándonos su niñez. La pequeña Elise vive con sus padres y su hermano en una casa al lado de la cárcel destinada a los que trabajan en la prisión como carceleros, que es a lo que se dedica su padre. Desde pequeña Elise afirma que puede ver espíritus, pero al padre no le gusta nada esa faceta de su hija y la castiga y golpea para que niegue sus poderes, intentándola convencer de que todo está en su cabeza. El padre a fin de cuentas es un hijoputa de cuidado. Un día la castiga en el sótano, y allí tiene el primer contacto con un ser diabólico que acaba con la vida de su madre. Al poco tiempo Elise, cansada de los abusos y los castigos del padre huye de su casa.

Y nos vamos a 2010, donde sucede la mayor parte de la trama, porque hay que explicar que esta Insidious, La Última Llave es una precuela que sucede antes que la primera parte. Elise recibe una llamada de un hombre pidiendo ayuda porque tiene espíritus en casa. Otro día en la oficina para Elise, si no fuera porque la dirección de ese hombre es… la casa donde ella pasó su infancia. Esta sería la premisa de Insidious: La Última Llave, y de la cual no voy a contar nada más del argumento para no hacer spoilers.La peli está dirigida por Adam Robitel, director de The Taking Of Deborah Logan, y protagonizada por Lyn Shaye como Elise, Leigh Wannel y Angus Sampson como Specks y Tucker, sus dos ayudantes, Kirk Acevedo como el dueño de la casa que está teniendo problemas con los espíritus, y Josh Stewart como el padre de la pequeña Elise.

Si las dos primeras partes de la saga estaban bastante bien, y la tercera era malilla, creo que en esta cuarta parte se remonta un poco el nivel, sin ser tampoco nada del otro mundo ni llegar al nivel de las dos primeras. Y es que estamos una vez más ante una película de sustos, de esas que lo ves venir y aun así te lo dan. Es el recurso más utilizado en el cine de terror comercial, y siempre he pensado que tendría que tener su propio género. Cine de susticos, porque el cine de terror debería ser otra cosa.

La película no está tan mal como pudiera parecer. Si la primera parte del metraje es tópico a más no poder, en su segunda parte abre una via interesante que hace que la trama se complique un poco para bien, y consiga levantar un poco el interés. Visualmente está muy bien la parte donde están, digámoslo así, en el otro lado. Ahí es donde realmente inquieta y donde el guión se sale de lo habitual. Algo que me saca todo el rato de la película es el par de gilipollas que lleva Elise como ayudantes, porque se pasan la peli haciendo chistecitos y llegan a joder el ambiente terrorífico, bastante conseguido, sobretodo como digo en las partes donde los personajes están fuera de su cuerpo.

Y poco más, en general más de lo mismo: sustos, monstruitos y fantasmas del pasado. Esta bien si quieres ver algo de noche, con las luces apagadas y que te de un par de sobresaltos.

Nota: 5